Las potencias celestiales no son detractoras ni benefactoras. Muestra de su actuar ecuánime se aprecia en el caso de Basho quien, por su destreza en capturar instantes, fue elegido para que su éter anidara en un alquimista de Aracataca y se dejara fluir en sus novelas río. En cambio, por su labia inagotable y lúbrica, al plasma del regio autor del Cantar de los Cantares le fue dado morar bajo la piel de un minificcionista centroamericano para domeñar su verba desaforada, aunque redactara textos breves de dinosaurios y ovejas negras.
Meminero Tui
03 de Octubre 2017 / 23:01

Justicia divina 03 de Octubre 2017 / 23:01
Meminero Tui

 

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