Pocos recuerdan que a finales de los 60, del siglo pasado, primitivos análisis del ADN extraídos a los despojos embalsamados de Athos, Porthos, Aramis y D'Artagnan evidenciaron que no existía el menor rastro de parentesco con John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr, quienes esgrimían ser descendientes de los célebres mosqueteros.
Monsieur Monami, gentil magistrado galo, autorizó en 1968 la exhumación de los restos de los fieros espadachines para obtener evidencias biológicas de sus restos y responder a la demanda de cognación de los chicos ingleses, para ser avalados como allegados en línea directa de los acérrimos enemigos del cardenal Richelieu.
Los Beatles aseguraron durante años que los Mousquetaires de la Garde sostuvieron relaciones íntimas con sus antecesoras cuando viajaron a Inglaterra para recobrar los herretes de diamantes que su amada soberana Ana de Austria había obsequiado como prueba de amor al Duque de Buckingham.
Nueve meses después llegaron al mundo rollizos bebés que presuntamente serían ancestros de John, Paul, George y Ringo, y cuyos no muy nobles orígenes fueron transmitidos de generación en generacion en los respectivos clanes del Cuarteto de Liverpool.
Meminero Tui
06 de Septiembre 2017 / 14:52

Todos para uno... 06 de Septiembre 2017 / 14:52
Meminero Tui
         Comentario08 de Septiembre 2017 / 03:58
         Daniela Truman
                  Gracias señora tallerista09 de Septiembre 2017 / 12:08
                  Meminero Tui
                           10 de Septiembre 2017 / 03:12
                           Daniela Truman

 

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