Apostolado regio
por Rudolf

La espera ha merecido la pena. El que ha vuelto no es aquel amante impaciente y desmañado que partió hacia Troya. Ahora, tal si una diosa tuviese el poder de transformarlo, Odiseo se desliza en el lecho de Penélope con sigilo felino y una lengua de can anhelante, que llena cada uno de los huecos de su cuerpo. A veces, la convierte en una diosa impúdica, sabia en conceder al amante mil caprichos secretos aprendidos durante largos años; otras, la trata con la ternura que los hombres experimentados regalan a las vírgenes. Creed que a ella no le importa que, en el delirio, la llame con nombres extraños: Circe, Calipso, Nausícaa. ¿Acaso caben en un corazón noble los celos o el despecho? Cierto es que aprovecha las ausencias del marido para entregarse, desvergonzada, no solo a sus antiguos pretendientes, sino también a campesinos, marineros y pastores. Pero no anida en ella más deseo que el de transmitir a todos y cada uno de sus súbditos varones la nueva sabiduría. Es, sin duda, la contribución de la reina a la mayor felicidad de las itacenses.
Carmen Simón
02 de Septiembre 2017 / 11:11

Selección día 18: APOSTOLADO REGIO por Rudolf 02 de Septiembre 2017 / 11:11
Carmen Simón

 

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