Corrían los años del movimiento hipi. Se llevaba dejarse el pelo largo, el guateque, fumar petas y esnifar polvo de talco (rayar tiza de pizarra era más complicado), que era lo que se tenía más a mano. Arrastrabámos los pantalones de campana, igual que la miseria de la pos guerra;; esa maldita transición que nos dejó unos padres traumatizados por no poder enterrar a sus muertos, desaparecidos o no: los que encontraron en las cunetas tuvieron que amontonarlos en una fosa común, por no tener ni un mendrugo de pan que llevarse a la boca.
Gata Blues
01 de Septiembre 2017 / 13:04

‘Yer Blues' 01 de Septiembre 2017 / 13:04
Gata Blues
         Taller02 de Septiembre 2017 / 13:54
         Elisa A.

 

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