"Avaricia entre la necrofilia"

Seguía al ejército. Pretendía dar higiénica sepultura a la derrota. No era motivo de preocupación: no tenía bandera. Arrellanado sobre las hierbas que ajaron bestias y soldados, examinaba con lupa los restos, tranquilo bajo el amparo de una arcana divina, quien le acopiaba la justa recompensa al final de la batalla.

Cuando los vencedores partieran se dirigiría hacia occisos y moribundos, sustraería del cabás las herramientas hipocráticas y expropiaría áureos dientes, anillos conmemorativos con piedras preciosas, y relojes puntuales.

Cercenando dedos y manos provocaba cadáveres que parecían sonrientes –de oreja a oreja– a su patrona: La Santísima Muerte.
veracruzano
16 de Julio 2017 / 12:06

Carroñero 12 de Julio 2017 / 21:18
Black Dot
          COMENTARIO:16 de Julio 2017 / 12:06
         veracruzano
         Comentario:16 de Julio 2017 / 12:14
         veracruzano

 

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