En las trincheras los hombres, ya sin ninguna esperanza, esperan que su hora les llegue. Es su deseo que el final no los encuentre en la noche, entre las bengalas que alumbran la obscuridad para que ojos enemigos divisen una forma; un reflejo; un leve movimiento para lanzar ahí el mortero o disparar la bala con el único fin de matar aunque sea a uno del otro bando y así prolongar su vida. Están seguros de que es la muerte, la única que no viste uniforme, quien vendrá a recolectar sus almas que son el verdadero fruto de la guerra.
Black Dot
08 de Julio 2017 / 11:03

El fruto 08 de Julio 2017 / 11:03
Black Dot
         Taller, SELECCIONADA09 de Julio 2017 / 05:05
         Tequila

 

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