Los Duques de Canard celebraban el proyecto de unión con la noble
familia alemana de los Wolf-Meyer, e incluso habían fantaseado con un
escudo heráldico común en el que aparecerían las armas de ambas
familias: un ánade y un lobo.
Terminada la cena fueron al jardín en busca de sus respectivos
vástagos, y se encontraron al perrito de peluche de la pequeña Katrina,
pisando la cabeza del patito de goma del heredero. El acuerdo nunca
llegó a firmarse.
Lucía
06 de Julio 2017 / 10:05

Selección del día 9: "Nobleza" de Crispín 06 de Julio 2017 / 10:05
Lucía

 

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