Por diez años, nobles y plebeyos, batallaron brazo con brazo y espalda con espalda. Vidas fueron cegadas por el metal de una espada, la punta de una flecha o la contundencia de la maza. Aun así los hombres seguían llegando de lugares cercanos y remotos para afiliarse en los ejércitos y seguir alimentando la sed de los dioses que deseaban sangre. En el campo no había tiempo de enterrar a los caídos, porque en muchas ocasiones no se estaba seguro si eran aliados o enemigos y la mayor parte de las veces los coyotes, chacales y perros daban cuenta de heridos y muertos sin importar cual fuera cual. No fue sino hasta que los yelmos estaban oxidados por la sangre e imposibilitados para el uso y cuando los alaridos de dolor ya no espantaban a nadie que nobles y plebeyos decidieron abandonar la guerra. Muchos de ellos sin saber porque causa habían peleado.
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03 de Julio 2017 / 21:01

LA gurra de la sin razon 03 de Julio 2017 / 21:01
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         el título es; La guerra de la sin razón03 de Julio 2017 / 21:03
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