Un polvo amarillento ensabanaba Nueva Sodoma. Sin haber derramado una sola gota, la estación de lluvias estaba por finalizar cuando, al fin, se dibujaron unas nubes prometedoras en el horizonte. Y durante cuarenta días y cuarenta noches, llovieron paraguas.
Noé
12 de Mayo 2017 / 12:55

Actualización 12 de Mayo 2017 / 12:55
Noé

 

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