Se levantó turulato como de costumbre. A través de la ventana vio cómo la lluvia invitaba a la gente, resguardada por sus paraguas, a caminar con rapidez para esquivar los charcos que se iban formando. El panorama no era para nada esperanzador, por lo que volvió a guardarse entre las cobijas a la espera de que un nuevo sueño cambiara en algo las insoportables perspectivas del día. Cuando despertó de nuevo, el desfile de paraguas ya cesaba pero era demasiado tarde para cualquier cosa.
esleongo
09 de Mayo 2017 / 15:54

El dormilón 09 de Mayo 2017 / 15:54
esleongo

 

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