Cuando alguno de aquellos niños deformes reclamaba, entre balbuceos, su derecho a gobernar, le colocaban la corona real en la cabeza. El peso de los diamantes, zafiros y granates les resquebrajaba aquel cráneo endeble y abollado, producto del choque entre sangres iguales: la de la madre reina y la de su tío, el rey.
Malvadisco
20 de Abril 2017 / 23:47

Testas coronadas 20 de Abril 2017 / 23:47
Malvadisco
         TALLER21 de Abril 2017 / 03:57
         el aguila descalza

 

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