La auxiliar de noche que atiende el comedor, golpea con suavidad la huesuda mano del octogenario.
—No los guarde en su bolsillo. Los cuchillos se quedan en la mesa; no se lo volveré a repetir.
Una llamita burlona emerge de la escrutadora mirada del viejo Jack, en su primer día como interno en el albergue para ancianos de Whitechapel.
Aarón
18 de Abril 2017 / 15:15

REFLEJO CONDICIONADO (Dedicada a SAPO) No concursa 18 de Abril 2017 / 15:15
Aarón
         Jajajajaja, muchas gracias. Jack siempre ha sido...18 de Abril 2017 / 17:27
         SAPO

 

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