El viejo Ramírez ha hecho este trabajo toda su vida, lo aprendió de su papá. Sube a la cierra y visita los pueblos más pobres y compra su mercancía que luego baja a vender.
Ofrece más dinero conforme más tierno es el fruto. Para negociar promete que el mismo se hará responsable de todos los gastos que pudieran resultar, incluido el transporte, mandar dinero cada quince días y visitar a la familia para traerles novedades. Así los padres acceden dejar ir a sus niños que luego Ramírez ofrece a las madrotas y padrotes que han sido su fiel clientela por tanto tiempo.
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18 de Abril 2017 / 09:45

Compra y venta 18 de Abril 2017 / 09:45
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         Seleccionada22 de Abril 2017 / 10:03
         Carmen Simón

 

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