En realidad, yo no soy este que ustedes ven. Un día, al salir de casa muy temprano, me encontré con una aprendiz de bruja en la calle. “Buenos días”, la saludé. Ella a cambio me devolvió un hechizo.
Desde entonces, queridos amigos, dejé de ser ese niño hermoso que todos apapachaban y me convertí en el sapo más guapo de este estanque.
Eneas
17 de Abril 2017 / 12:13

Narciso, el niño el mentiroso 17 de Abril 2017 / 12:13
Eneas

 

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