Le dijeron al chico que se convertiría en un ángel del coro de Cristo. Pero para ello tenía que ser siempre un niño. Lo sumergieron en un baño helado y el escalpelo cortó los conductos de su hombría. Transcurrido el tiempo, la entrepierna del castrati se volvió seca e infértil, pero las cuerdas bucales permanecieron en una eterna infancia de tonos altos y femeninos, tal y como le gustaba al Papa.
Malvadisco
16 de Abril 2017 / 21:28

Voz angelical 16 de Abril 2017 / 21:28
Malvadisco
         TALLER17 de Abril 2017 / 06:06
         José M. Nuévalos

 

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