Me revienta porque cuando empezamos con “a la lata, al latero”, Jorge la tomó de la mano a ella, que no es ninguna hija de chocolatero, como yo, que mi papá sí tiene un quiosco y que mañana podría traerle los chocolatines que él quiera: blanco, negro, relleno y bananita Dolca, si quiere. Y dale, ella contenta, se pone colorada, lo mira a los ojos y le dice: “chocolate, molinillo”, y él le contesta “corre, corre, que te pillo”. Pero ella no corre nada y se queda quietita para que él la agarre mejor todavía. Para colmo, me duele la panza, me cayó mal la chocolatada con maicena y la torta con merengue de la mamá de la pillada esta. Ya sé que es su cumpleaños y a lo mejor por eso Jorge la eligió para empezar el juego. Y todos como unos tontos, pendientes de ellos dos. Ya va a ser mi cumpleaños y lo voy a elegir a Jorge de compañero, y yo voy a decir a qué vamos a jugar. Si mi mamá me hace fiesta, y si vienen, porque como cumplo el 31 de diciembre, mi mamá dice que no hay nadie y que lo vamos a festejar más adelante. Y después se olvida y cuando le pregunto me dice que están todos de vacaciones, y después que en marzo mejor no, porque empiezan las clases. ¡Ay, cómo chilla la gritona esta!, otra vez con la lata y el latero. No soporto escucharla. Leruleru, leruleru. No te oigo, no te oigo, no puedo, ¡no quiero!
Regaliz
16 de Abril 2017 / 16:16

Canción de la niña enamorada 16 de Abril 2017 / 16:16
Regaliz
         TALLER17 de Abril 2017 / 05:47
         José M. Nuévalos

 

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