El rostro de mamá se iluminó cuando llamaron a la puerta.
—Asómate a ver quién es —me dijo.
—¡Es un señor con una cajota! —grité emocionado, anticipando un regalo.
Eran unas alas azules y enormes, tan suavecitas que daban ganas de pasarse todo el día acariciándolas.
—Son para ti, póntelas —me enseñó a sujetarlas a mi espalda y brazos—. Al principio te serán incómodas, pero con el tiempo se ajustarán a tu cuerpo.
Algunas bromas y raspones acompañaron mi aprendizaje. Para levantar el vuelo debía recorrer muchos metros; y no hablemos de las tantas vueltas en círculo que daba antes de aterrizar. Aunque siempre estaba, como último recurso, el cordel que me unía a la mano de mamá y que, a veces, me hacía sentir un papalote.
Hoy, luego de verme volar sin protección, mamá me dio un largo y sentido abrazo.
—¡Te extrañaré! —repetía con voz temblorosa mientras yo subía más y más en el cielo.
Ángel azul
15 de Abril 2017 / 22:34

sin titulo 15 de Abril 2017 / 22:34
Ángel azul
         El título es Alas azules15 de Abril 2017 / 22:36
         Ángel azul

 

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