El techo de la casa era una enorme regadera. Mamá iba de aquí para allá poniendo cubetas, platos... cuanto recipiente tuviera a la mano para atrapar agua. Cuando vio que no se daba abasto, tomó el teléfono para llamar a los bomberos, a la policía..., a alguien que le explicara qué estaba sucediendo dentro de su sala.

Desde el timón de un barco de papel, Noecilla la tranquilizó:

?No te preocupes, mami: sólo es una nubecita que invité a jugar, pero ya se va.
Eneas
15 de Abril 2017 / 22:24

La visita 15 de Abril 2017 / 22:24
Eneas

 

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