Tengo dos nietas a las que quiero mucho. Cada mañana, mientras voy de aquí para allá por la casa, escucho su coversación:
—¿Cómo amaneciste prima?
—Muy bien, prima, ¿y tú?
—¡Mejor que nunca!
Y por ese rumbo siempre la charla.
Cuando el reloj de cucú que tengo en la sala me trae de vuelta a la realidad, les digo:
—Niñas, se hace tarde y debo ir a trabajar; por favor, salgan ya de mi corazón.
Eneas
14 de Abril 2017 / 16:05

La casa del abuelo 14 de Abril 2017 / 16:05
Eneas
         Taller del 14/415 de Abril 2017 / 08:42
         Mónica Brasca

 

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