Con la cara sucia y su barriga vacía Juan sale por la mañana a trabajar. A su edad hay cosas que ya no puede hacer. Ve a otros como él; bañados y listos para empezar su nuevo día, para descubrir cosas que él nunca podrá saber. A las afueras de las oficinas gubernamentales, Juan se sienta en su banco y saca las cremas para pulir calzado. Cuando lustra los de su primer cliente, su estómago empieza a hacer ruidos. —¿Ya desayunaste? —Le pregunta el hombre, con un zapato todavía encima del cajón, mientras espera a que terminen de pulírselo.
—No patrón, todavía no saco para el almuerzo —contesta el niño, mientras mueve su trapo, arrancándole el brillo a los zapatos con sus pequeñas manos manchadas de negro.
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09 de Abril 2017 / 20:59

Cotidiano 09 de Abril 2017 / 20:59
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