En un año próximo a olvidarse, cursaba yo kinder en el colegio de las tías. Por ser tan bisoño como los demás compañeros de clase, la ingenuidad se sentaba a nuestro lado todos los días.
–¡Sedán!– gritaba la profe Teresita a cada rato, golpeando con una regla el escritorio. ¡Sedán! Y yo volteaba a mirar para descubrir quiénes se estaban dando. Pero nada, todos quietos en sus pupitres.
–¡Sedán!– volvía a gritar Teresita.
Con el correr de los meses, luego de muchas frustraciones, vine yo a descubrir que no se peleaban cuando ella gritaba ¡Sedán! Me enteré que regañaba al apellidado Sedán, el más terrible, el más inquieto del curso.
esleongo
07 de Abril 2017 / 11:00

Empieza la primaria 07 de Abril 2017 / 11:00
esleongo
         taller08 de Abril 2017 / 08:25
         SAPO

 

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