Ava
Para mi nieta
En ocasiones la niña corre como un remolino. Los abuelos la ven y admiran cada pirueta, salto, parada de manos, la forma tan elástica de moverse. Otras veces no desea hacer nada. Quiere que la dejen sola por unos momentos para poder descansar. Un juguete reaviva sus ojos, un helado la pone de regreso y ya está parada de manos. Cuando las luces de la sirena pasan cerca se torna inquisitiva. Todos saben que le pertenece a nadie y a sus papás, pero en ella va un pedazo del corazón del mundo que late rebosante de felicidad, como un filtro contra la tristeza.
Black Dot
02 de Abril 2017 / 09:30

Ava 02 de Abril 2017 / 09:30
Black Dot
         Saludos 107 de Abril 2017 / 12:40
         José Luis Velarde

 

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