Los habitantes de Ficticia somos realistas.
Aceptamos en principio que la liebre es un gato
J. J. Arreola
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ANTES del ahorcamiento La verdad es que yo nunca habría podido evitar el cumplimiento de Su eterna voluntad. Ni si hubiera podido quererlo. A despecho de lo que piensa la gente, si vendí a mi Maestro, no fue por aquellas míseras treinta piezas de plata que arrojé en el suelo ensangrentado del templo. Mismo ahora, mientras cuelgo la soga al ciclamor, lo único que quiero es juntarme a Su gracia eterna lo más pronto posible. No lo hago porque pienso que no habría debido traicionarlo. Ningún necio remordimiento puede inquietar mis últimos instantes en este valle de lágrimas. Sólo Él sabe que sin mi inmortal sacrificio nunca se habría podido realizar Su inescrutable diseño. Y yo no habría podido hacer de otra manera. Ni si hubiera podido quererlo. El Iscariote |
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